sábado, 14 de octubre de 2017

PROPIEDAD Y LUCHA EN LA INCIPIENTE ERA DE EXPANSIÓN ESPACIAL

“Somos el universo contemplándose a sí mismo” Carl Sagan. Personalmente, se me antoja que la exploración así como la expansión del espacio es una de las tareas más radicalmente prometeicas que la Civilización puede acometer. Los numerosos misterios naturales que nos aguardan, los exóticos seres vivos (si es que existen), los incontables recursos con los que seguir dominando y modelando nuestro entorno, el puro hecho de mantenernos en la aventura y la adaptación a otras situaciones… me resulta algo admirable. No considero tarea más elevada en vida que la de explorar, investigar y entender la totalidad de la realidad, para tratar de dar con el resorte natural o inteligente que lo inició todo. Y finalmente, cumplir nuestro sueño prometeico de una realidad más agradable y dichosa donde vivir. La exploración y expansión espacial nos proporcionaría un creciente dominio sobre la energía que todo sistema social desarrollado precisa para engrandecerse. A este respecto, el astrofísico ruso Nikolái Kardashov elaboró una interesante taxonomía de sistemas sociales que resulta esclarecedora. La escala de Kardashov mide el grado de evolución de una sociedad en función de la cantidad de energía que ésta es capaz de dominar. Originalmente, el ruso estableció tres etapas: Etapa I: Una civilización que es capaz de aprovechar toda la potencia disponible en un único planeta, aproximadamente 1016 W. Etapa II: Una civilización que es capaz de aprovechar toda la potencia disponible de una única estrella, aproximadamente 1026 (lo más normal sería la estrella de su sistema planetario). Etapa III: Una civilización que es capaz de aprovechar toda la potencia disponible de una sola galaxia, aproximadamente 1037 W. Existen autores que continúan la escala postulando el dominio de la energía total del cosmos, de la energía del conjunto de los universos (dado que existan multiversos)…Lo interesante de estos dominios tan elevados e energía es que quizás como algunos estudiosos afirman, las sociedades lleguen a ser indistinguibles de lo que entendemos por “leyes naturales” o puedan llegar a transformarlas. No obstante, la exploración y expansión por el espacio puede que no sea un camino de rosas. Y ese es exactamente otro punto, además del gnoseológico, por el que esta empresa puede ser útil para los humanos. El hecho de comprobar que pueden existir enemigos, esto es, seres inteligentes, animales, o fenómenos naturales que pueden ser hostiles para nuestra vida, nos haría despertar del sueño dogmático buenista en el que nos encontramos inmersos. Sueño dogmático buenista que dicta algo así como que existen una serie de valores universales como el “respeto”, o la “tolerancia” que son autoevidentes, que nadie “racional” puede negar, así como que lo primero es la “razón” y lo último la “fuerza”. Pues bien, el hecho de vernos inmersos en un nuevo umwelt (mundo ambiente o entorno vital), como diría el filósofo y biólogo alemán Von Uexkull, nos proporcionaría el escenario para poner de nuevo todas nuestras capacidades de racioncinio, voluntad, tenacidad, control de pasiones…a prueba, y poder hacer frente a situaciones nuevas e imprevistas y encontrar la solución para dominarlas constituiría una forma óptima de seguir conservando y expandiendo nuestras capacidades de supervivencia como especie. Porque justamente lo que nos ha hecho llegar hasta aquí es en gran medida, la conjunción entre mecanismos fisiológicos (el cuerpo) y culturales para poder hacer frente a problemas del entorno y encontrar solución. De seguir con un sistema social totalmente pasivo y desinteresado, nuestras capacidades como especie se acabarán atrofiando. Porque para comer, relacionarse y reproducirse no se necesitan tanto. Además de este escenario de prueba de fuego para nuestra especie, en la que poner demostración todo nuestro ingenio está el problema de las otras naciones. Esto a escala espacial nos conducirá a despertar de otro sueño dogmático buenista, a saber, que la propiedad corporal y capital es algo autoevidente y que todo ser “racional” lo respeta. Pues bien, podrá perfectamente llegar el momento en que cierto territorio X se disputado entre dos potencias A y B y suceda que A diga: “Esto es mío”. A lo B podrá responderle: “Discrepo”. Con lo cual, las soluciones en general serían: 1-Una repartición compartida de la propiedad producto del equilibrio de poder entre potencias u otros factores, 2- Que una de las dos potencias ceda, 3- La lucha. En cualquier caso, estos escenarios nos harán ser seres más fuertes y conscientes de que nuestros malabarismos linguisticos y metafísicos acerca de “derechos universales” y demás no son más que palabras vacuas que pueden ser llevadas por el viento de la espada. Y conectando con otro de mis artículos acerca del “Modelo liberal y la doma de los hombres”, esta empresa espacial nos hará por tanto, en cierta medida, liberarnos de la doma física y psíquica a la que nos han sometido. Como último apuntamiento me gustaría señalar el modelo de sistema social que me parece más logrado para realizar este sueño espacial. Me parece que el óptimo sistema sería un sistema imperialista cosmopolita-universalista. Esto es, un sistema que comprenda diferentes territorios, especies, razas y culturas, y que las respete en tanto que elementos potencialmente valiosos, pero que asimile todo ello bajo unos Principios comunes bajo los cuales se juegue el juego de la Civilización. Me parece que la metáfora que más se aproximaría el Imperio Romano, o el Imperio de Alejandro. Esto es así porque, teniendo en cuenta que en gran medida, las culturas, razas y especies, no son sino diferenciaciones producto de la adaptación vital de los seres a su entorno, la Civilización puede verse enormemente beneficiada por estos conocimientos especializados y diferentes. No obstante, para que todo fluya de forma razonablemente eficiente, se necesitan mantener unos marcos dogmáticos que limiten la acción y que permitan mantener el orden, la seguridad, el creciente dominio energético…y demás cosas que permitan que la Civilización se desarrolle. "Hombre libre es aquel que, en aquellas cosas que puede hacer en virtud de su propia fuerza e ingenio, no se ve impedido en la realización de lo que tiene voluntad de llevar a cabo." "Las nociones de rectitud e ilicitud, justicia e injusticia, no tienen lugar en la guerra." Thomas Hobbes.

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