domingo, 15 de octubre de 2017

SOBRE EL ESTOICISMO ACTIVO: UN PARADIGMA PEDAGÓGICO

Para aquellos conocedores de la doctrina ética estoica y, en general, para cualquiera mínimamente versado en la reflexión ética, puede sonar paradójico eso de “estoicismo activo”. ¿Acaso el “estoicismo” y toda moral no implica acción? En efecto , no obstante, con esta expresión pretendo reforzar cierta idea que esbozaré a continuación como un modelo deseable y básico de formar a nuestros jóvenes. Una forma de estar en el mundo, una manera peculiar de afrontar este hecho misterioso al que denominamos “vida”. Un punto central de la doctrina estoica originaria, la fundada por el semita Zenón es la apatía. Ésta consiste en el control o eliminación de las pasiones (depende del autor y argumentación en la que nos movamos) con lo cual, el sujeto reciba los embates que reciba de la vida, jamás se doblegará y persistirá tenaz haciendo lo que considera correcto, manteniendo su particular agenda vital. Este elemento de formar en la capacidad de soportar las imprevisibles tragedias de la vida es con el que me pretendo quedar, y rescatar de esta vieja doctrina. Siendo realistas, y admitiendo nuestra capacidad de preverlo todo, los sujetos de una sociedad fuerte tendrían que tener la capacidad de soportar el directo en términos pugilísticos que les envíe la vida para poder volver ponerse en guardia y continuar con la lucha. No obstante, el término “estoicismo activo” tiene el matiz de “activo” para diferenciarlo precisamente de todo el resto de doctrina estoica que no comparto. En base a las concepciones ontológico-metafísicas (aunque Zenón presumía de rechazo a la metasífica hoy en día podemos decir que la doctrina estoica referida al mundo es metafísica), el estoico debe resignarse al destino que le imponen los dioses, o la providencia implacable. Existe una intuición de que los sucesos que acaecen obedecen a razones que se deben aceptar, todo esto, vinculado con la concepción del Logos como Razón divina, algo similar a la clásica concepción omniabarcante (un cierto monismo) de Dios como Naturaleza. Tal elemento de resignación es lo que yo identifico como pasivo dentro (ya se ve que no es que no haya acción, sino que es una acción de resignarse admitiendo “lo que venga” por así decir). Y pretendo substituirlo por un elemento activo. El segundo componente que encajará con el anterior formando esa moral básica que denomino “estoicismo activo”. Esto es, una vez con la capacidad de soportar los embates, el elemento activo prescribirá no resignarse a ellos sino enfrentarse a los mismos con todas nuestras armas en disposición como seres heroicos que se luchan contra las adversidades. Como locos y bélicos adalides que yerguen de nuevo su espada contra el implacable e imprevisible destino. El resultado de todo esto será un paradigma educativo que forme en dos frentes: 1- Educación físico/intelectual/emocional para poder soportar las dificultades, problemas, durezas, golpes…de la existencia. 2- Educación físico/intelectual/emocional para poder hacer frente y tratar de reducir e incluso neutralizar a las mismas. Es imprescindible conectar ambos elementos, de lo contrario podríamos caer en una espiral de confort socialdemócrata que forja burbujas para que los sujetos no tengan que levantarse del sillón. Esto es, independientemente del grado de desarrollo tecnológico de la civilización, la educación debe seguir formando en las adversidades (aunque de hecho tales adversidades en lo cotidiano ya no se den), y deben seguir formando en la resolución de las adversidades (aunque en lo cotidiano no sea necesario). Con lo cual, y dado lo anterior, esta sería una visión que en efecto, aprobaría una cierta vuelta a la naturaleza, al menos para formar la capacidad de saber desenvolverse en ella, sin olvidar las urbes, obviamente. El objetivo principal de esto es ni más ni menos, que formar seres versátiles, capaces de sobrevivir, perpetuarse y dominar los máximos espacios posibles, cada cual con sus condiciones y dificultades (pensemos lo diferente que es por ejemplo, algo tan básico y sencillo como orientarse en una ciudad y hacer lo mismo en un bosque). Es por esto, y perdonen mi incorrección política, una moral imperial, una moral para un dominatur homo. Un ser que no se pone límites, que va más allá con su ideal. Un ser dichoso que levanta con orgullo su antorcha prometeica ante el mundo. "No proclaméis la libertad de volar, sino dad alas". Miguel de Unamuno.

2 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Llamativa y reflexionada entrada, a la vez que poco novedosa y redundante. Aunque su autor incide constantemente en que entiende al estoicismo como una filosofía activa de por sí, igualmente introduce el adjetivo "activo" para incidir más en la idea que quiere ensalzar sin darse cuenta de que está hablando de algo totalmente distinto y no del propio estoicismo, tan característico por la resignada resistencia de lo que suceda a cada uno, dado que todo está en manos del Fatum o de la Providencia, fuente de sabiduría y movimiento. Parece como si el autor quisiese ensalzar su posicionamiento utilizando el nombre de una corriente de pensamiento con vasta influencia en el mundo occidental.

      A pesar de esto, considero que el valor de este escrito radica en la propuesta pedagógica que se lanza en las últimas líneas del mismo motivando a los individuos a prepararse lo suficiente para ser capaces de soportar los envites del Destino, mientras, a su vez, se preparan para tratar de cambiar la situación que les rodea sin quedarse así en un posicionamiento de resignación o incluso de desesperación. Considero que si dicha propuesta se aplica y concretiza las cosas irían mucho mejor para todos, pero parece que hoy por hoy, por desgracia, la educación no se centra ni lejanamente en los aspectos anteriormente mencionados, sino que se prepara al educando a vivir en una búrbuja desde otra búrbuja.

      Saludos, qe Allah te mantenga siempre alegre.

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